Hay una rara especie de criatura que, en el momento cumbre de su comodidad dialéctica, presumiendo que domina el idioma como un catedrático universitario, te suelta un "tenir que" y se queda tan ancha y satisfecha como un locutor deportivo diciendo "Beckan", que haberlos, haylos, y muchos.
Soy, debo confesarlo, de esas personas repelentes que se les eriza la espalda cuando oyen "campeó" o "trofeig". Qué le vamos a hacer. Y es que el personal, en general, abofetea el idioma cada cinco minutos sin pestañear. Los idiomas todos, de hecho, pues la gente no tiene escrúpulos ni estómago en ninguna parte. Porque para decir "brauli" en vez de "brownie" o "aurio" en vez de "euro" no hace falta ser ningún desletrado.
Me lleva esto, puestos a reflexionar, a plantear la capacidad de usar a nuestra conveniencia el lenguaje. Claro está que habrá quien lo hace mejor y quien tiene, digamos, más por mejorar. Centrémonos en el contenido. Hoy me han llamado la atención las palabras del presidente del gobierno, el señor Rodríguez Zapatero, que preguntado sobre la posible excarcelación del violador de la Vall d'Hebron, ha declarado que no puede pronunciarse sobre este tema por respeto al tribunal que está llevando el caso, pero que su reflexión personal seguramente coincide con la de la mayoría de los ciudadanos. O algo así, pues ahora no recuerdo las palabras exactas.
Dejando a un lado nuestra opinión sobre la excarcelación en sí, lo primero que se me ocurre es: oye, si no puedes hablar, no hables. ¿Qué juego es éste? Es evidente que el presidente ha dicho sin decir, ha opinado sin opinar. ¿Por qué este juego de sobreentendidos estilo jeroglífico de periódico? ¿Acaso no quiere alejarse del sentir popular a pocos meses de las elecciones generales? Pero no puede hacer delaraciones oficiales, así que, presuntamente, decide no declarar, declarando, no vaya a ser que a alguien se olvide de votarle, votando.
En fin, que el idioma, los idiomas, dan mucho de sí. ¿Pensamos lo que somos o somos lo que pensamos? ¿Acaso no pensamos con el lenguaje? ¿Somos, pues, simplemente, lo que abarca nuestro idioma?
viernes, 21 de septiembre de 2007
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2 comentarios:
Jeje, jo també sóc dels que no soporta sentir dir "tenir que". La meva profe (la Maria Rosa Giner) de Català ens va "matxacar" tant amb el tema, que ara cada cop que ho sento dir se'm posen els pèls de punta i no em tallo a l'hora de corregir a la gent (és obsessiu)!
Ara em passa el mateix amb el "sigut"... gràcies Gemma!
Fes
En la política de éste país, aunque creo que es un defecto general, lo de tirar la piedra y esconder la mano es el pan nuestro de cada día. Estoy de acuerdo en que la clase política, en teoría la gente mejor preparada para representarnos y tomar las decisiones críticas necesarias a nivel colectivo para nuestra sociedad, deja mucho que desear al no tener que rendir cuentas de los compromisos a los que llegan. Y el hecho de moldear los discursos políticos no en función del bienestar de la sociedad si no en función del rédito en votos que se adquiere de él, es la vergüenza de cualquier democracia (o monarquía constitucional...)
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